Hace unos días me puse a reflexionar en qué fue lo que me permitió que me fuera tan bien desde los primeros años de mi carrera. Y ahora me doy cuenta de algo que antes no veía con claridad: coincidió con los primeros años del internet.
Trabajar en el mundo de las telecomunicaciones – primero como ingeniero después en ventas – me permitió ser parte directa de la construcción del internet para muchas empresas. Eran los tiempos en que se instalaban kilómetros y kilómetros de fibra óptica para interconectar sucursales, modernizar sistemas y abrir paso a una nueva era de comunicación.
Sin darme cuenta, me subí a esa ola.
Y esa ola fue la que me llevó más lejos de lo que yo imaginaba.
🚨 El peligro de la complacencia
En esa época trabajaba para Nortel Networks, la empresa número uno en telecomunicaciones a nivel mundial. Parecía imparable. Pero con el tiempo desapareció. Lo mismo sucedió con BlackBerry, que fue líder absoluto en telefonía móvil… hasta que llegó el iPhone.
¿Qué pasó?
Complacencia.
Cuando las cosas iban bien, estas empresas se convencieron de que así seguirían siempre. No supieron ver la siguiente ola.
El miedo puede frenar, pero la complacencia es igual de peligrosa: nos adormece en la ilusión de que nada cambiará. Y la historia demuestra que quienes no se adaptan a tiempo, desaparecen.
🌊 La nueva ola: la inteligencia artificial
Hoy, mirando hacia atrás, me doy cuenta de que aquella ola que fue el internet tiene un paralelo muy claro con lo que está pasando ahora: la inteligencia artificial.
Estamos viviendo un momento similar. Una ola inmensa se está formando. Y como sucedió con el internet, habrá personas y empresas que se suban a ella y transformen su futuro… y habrá quienes, por miedo o complacencia, se queden atrás.
💡 La lección
Cuando pienso en por qué me fue bien en mis primeros años, la respuesta es simple: tuve la suerte de estar en el lugar correcto en el momento correcto, y de aprovechar la ola que venía.
Hoy, la pregunta que cada uno debe hacerse es:
👉 ¿voy a dejar que el miedo o la complacencia me detengan, o voy a aprender a surfear la nueva ola?
✨ Conclusión
El miedo cuesta, pero la complacencia también.
El cambio no espera a que estemos listos: sucede, y depende de nosotros decidir si queremos quedarnos en la orilla o atrevernos a subirnos a la ola.


